“Cruising”, una obra que llegó para quedarse

El Teatro Porteño sigue siendo el lugar elegido por los artistas para concretar sus proyectos. En este caso, “Cruising“, una obra de Julián Arenas, llegó para quedarse. Son Varias las obras con temáticas gays que tiene la cartelera actual, pero no siempre son funcionales. En este caso la historia va más allá de eso. Cuatro círculos integran una comedia general. Son historias separadas pero que todas en algún momento logran cruzarse. La definición de “cruising” es sexo en la vía pública, en su mayoría entre parejas del mismo sexo.

El personaje de Julián tiene la complicidad de su amigo, rol que interpreta Federico Wagner, y ambos llevan adelante la historia de manera sumamente funcional. Ambos personajes ya son reconocidos por parte de la platea porque se pueden ver también en “MIQVA”, una serie web que está online en Youtube. Tanto Federico como Julián trabajan relajados, espontáneos, y con la posibilidad de improvisar algunas acotaciones según la aceptación de la platea. Junto a ellos, aparece el personaje de Sebastián Francini, quién relata en primera personas varias de las situaciones vividas dentro de los círculos. Un verdadero desafío del actor que supo comenzar su carrera en “Chiquititas”, y con el tiempo se consolidó como uno de los favoritos en el rubro juvenil. Con una transformación en donde el maquillaje, la sensualidad y la femineidad predominan en su personificación.

El personaje de Pablo Scorcelli busca enamorar al de Julián. En su caso, es un chico del interior sano, tierno, y que se lleva la mayoría de suspiros por parte del público. Desde su primera aparición, ya se convierte en favorito ganándose el cariño de la gente. Un excelente desafío actoral por parte de Pablo, que lleva a la comedia a lo más romántico, sano y real de la obra. Mauricio Camuglia interpreta a un joven que visita un local de ropa y termina siendo conquistado por el personaje de Fede. Cómplice y tímido, Mauricio logra atravesar diferentes sentimientos en su círculo.

Diego Crevacuore encarna a un joven heterosexual que comienza la escena jugando a la Play con su mejor amigo de toda la vida.  Divertido, pícaro y sensual, el rol de Diego es mostrar la complicidad entre dos amigos, y cómo a través de un juego pueden o no pasar de la linea, muy bien logrado. Su compañero de círculo es Pablo Champagne, quién casi sin quererlo, intentará concretar su fantasía con su amigo hetero. Entre ellos hay química y conexión, y al ser el primero de los cuatro círculos es la antesala a la historia completa.

Esteban Lisazo personifica a un doctor, también aclamado por la platea, que debe atender a un chico con el que alguna vez tuvo una relación,  pero en este caso padece HIV. Inti Zuñiga, el actor que hace de paciente, tiene la ternura ideal para contar esta historia. Es el momento más emotivo de la obra, en donde el silencio es trending topic en la sala. Pero como en toda comedia efectista, la aparición de Federico y Julián para cortar el momento emotivo es impecable. Completa el elenco Rolando Tabares, que es el barman hot del boliche en donde transcurre gran parte de la historia, y es un testigo presente de las diferentes situaciones. La comedia se presenta todos los sábados a las 20 en Corrientes 1630.

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