VINTAGE TV: “Expedición Robinson 2000”, Picky la heroína

Argentina fue pionera a la hora de confiar en realitys shows. En el 2000, Canal 13 fue el primero en abrirle las puertas a “Expedición Robinson”. Un formato donde 16 participantes debían sobrevivir en una isla desierta en medio del Mar Caribe durante casi dos meses sin nada. Lo único que la producción les facilitaba era repelente para insectos, protector solar y un poco de comida.

Julián Weich fue el conductor elegido para llevar adelante sus dos versiones. “Ocho hombres y ocho mujeres vivirán una aventura que les va a cambiar la vida para siempre”. Se dividían en dos equipos y debían enfrentarse a severas pruebas físicas en donde quiénes perdían, debían ir al consejo, y emitir su voto negativo para que compañero que quieran que se vaya. De este modo, y gracias a la popular frase de Julián ante cada expulsión, se adoptó la famosa frase de: “Hoy son 16, pronto serán 15”, y así sucesivamente con cada participante que dejaba el programa.

Sebastián Martino fue el ganador, y poco se conoce de él en los últimos años. Ingresó al concurso con 26 años y recibido de abogado. En la final se enfrentó con Adrián Miani, de 33 años, trabajador portuario. Pero a éste último no le fue tan fácil llegar a competir con el Robinson final. Picky Paino, una estudiante de arte dramático de 21 años con todas las ilusiones de convertirse en una gran actriz, se quedó en la puerta de la final por elección propia.

Aquel duelo final definía si Picky o Adrián competían en la final con Sebastián. Un juego de estacas en la playa era el reto a vencer. Cada jugador debía sacar 6 de ellas, hasta que finalmente quién obtenga la séptima y más deseada, pasaba directo al final del juego. En un determinado momento, la joven actriz vio que llevaba la delantera del juego y decidió parar. Se quedó unos segundos alentando a que su compañero pueda recuperarse y de ese modo, dejó que gane el duelo. Frases célebres como “¡Dale Adrián carajo!” inmortalizaron ese momento con más de 30 puntos prendidos en una final apasionante. La frase con la que Adrián definió el gesto de su rival fue: “Todavía hay gente en la que se puede confiar, gente buena“. Un verdadero acto de amor que quedó inmortalizado entre los grandes momentos televisivos de la década.

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