Las claves por las cuales “El otro lado de la cama” es y seguirá siendo un éxito

Davíd Serrano creó en España “El otro lado de la cama”, una comedia que tomó vida en Argentina desde enero, hasta nuestros días, en el Teatro Apolo con los geniales Nicolás Vázquez, Gimena Accardi, Benjamín Rojas, Sofía Pachano, Sofía González Gil y Francisco Ruíz Barlett. Bajo la dirección de Manuel González Gil y producida por el gran Javier Faroni.

Es muy difícil que una obra se mantenga durante nueve meses consecutivos en el top five de lo más visto de Buenos Aires semana a semana. Pero “El otro lado de la cama” lo logró, y hay varios factores que son claves para que una comedia musical se transforme en un suceso. En esta nota trataremos de descifrarlo.

Es primordial en el teatro que el texto sea bueno. La historia de “El otro lado de la cama” tiene que ver con dos parejas, que se verán envueltas entre las sábanas de su cama, desafiando prejuicios, amistades e intentando seguir siempre a su corazón. Las actuaciones son sencillamente impecables. Nicolás Vázquez (Javier), deja el alma en cada función. Se ve la entrega, se siente y luego se agradece. A nadie le sorprende que actúe, cante y baile a la vez, porque es algo que hizo en reiteradas oportunidades, pero no en el contexto de una historia tan genial. Con una gran soltura y una solvencia como artista, es el dueño del escenario durante dos horas. Su personaje pasa por todos los estadios: Te da risa, despierta ternura, genera bronca, y hasta te hace reflexionar. Muestra las mil caras de un verdadero actor de comedia musical.

Gimena Accardi es perfectamente ideal para personificar a Sonia. Querible desde el minuto cero, la actriz disfruta en todo momento de la función, y actúa con todas las partes del cuerpo. Es muy mediocre creer que los artistas sólo interpretan con la cara. Pues no, Gimena no para un segundo y se lleva grandes carcajadas de la platea, además de sorprender a todos con un hermoso color de voz a la hora de cantar. La música es un párrafo aparte dentro del show, la gente agradece que la banda de sonido sea con los clásicos del rock nacional, los cuales seguramente, los espectadores tuvieron sus propias historias de amor. De Fabiana Cantilo a Fito Páez, pasando por el inigualable Gustavo Cerati hasta terminar bien arriba con el gran Miguel Mateos, entre tantos otros.

Volviendo al elenco, Benjamín Rojas ratifica por qué Cris Morena lo hizo recorrer el mundo con todos sus grandes éxitos. Cuando un artista tiene talento, carisma y entrega, no necesita nada más. Es muy particular lo que pasa con Pedro, su personaje, que al igual que los anteriores, es fraternal desde el inicio. Resulta difícil imaginar ese rol hecho por otra persona, lo cual demuestra que la tarea está cumplida con creces. El complemento entre Vázquez y Rojas en escena es química pura, sin duda en esta comedia musical nació una dupla que se podrá disfrutar en distintos proyectos. Sofía Pachano se pone en la piel de Paula, y con la frescura que la caracteriza, le regala a los espectadores todo su talento. Presenta un abanico muy versátil en escena: Desde cantar los clásicos de amor con una voz difícilmente más dulce, hasta bailar a pura sensualidad y lograr seducir a todos, terminando en la calidad actoral que consigue función tras función.

“El amarillo trae mala suerte en el teatro”, dicen los supersticiosos. Evidentemente con Sofía González Gil esto no sucedió. La actriz luce un vestido cien por ciento de ese color, y no deja de brillar ni en una escena del espectáculo. Jugadora de toda la cancha, compone más de un rol y tiene a mi entender, una de las escenas más divertidas de la obra, junto a Nico Vázquez, Accardi y Benjamín, cuando le pautan una cita con el personaje de Rojas. Es hermoso el momento en que su voz se une a la de Francisco Ruiz Barlett, otro “monstruo” del musical. Con una pisada escénica muy fuerte, es el amigo que completa el trío masculino, y que le dará un matiz diferente a la comedia. Es cómplice de los espectadores y le encanta serlo, y al igual que sus compañeros, genera diferentes climas, todos muy bien logrados.

La puesta es alegre, colorida y muy bien resulta por parte de la producción. Si bien la cama es el objeto central del musical, aparece y desaparece en un abrir y cerrar de ojos, al igual que la restante escenografía. La obra es dinámica, divertida, y no baja en ningún momento. Cuesta ponerse en el lugar de los actores a la hora de hacer dos funciones los viernes y sábados, en donde durante cuatro horas seguidas (sólo tienen 15 minutos entre función y función), demuestran cual es su verdadera pasión.

En otros países, “El otro lado de la cama” supo tener su versión cinematográfica. En Argentina tranquilamente podría tener su espacio en la televisión, o bien, al igual que en otros lugares, llegar a la pantalla grande. Son las últimas semanas en Calle Corrientes, ya que luego le darán inicio a una gran gira, en donde ya tienen varias funciones agotadas en Uruguay y en el interior del país. Si aún formas parte del minoritario grupo que todavía no la vio, te esperan de miércoles a domingos en el Teatro Apolo (Corrientes 1372), para reírte sin parar con un espectáculo redondo si lo hay.

 

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