“Chicos Católicos”: La inagotable fórmula del éxito

“Chicos Católicos” ya es una marca registrada. Es una manera de hacer teatro. Es la comedia que revolucionó el teatro under, y saltó a la Calle Corrientes sin escalas. Juan Paya creó la obra para hacer una temporada junto a Emanuel Arias, Juan Guilera, Nicolás Maiques y Darío Barassi, y estos días cobró vida su octava edición.

En este caso el Teatro Picadilly le da vida a esta comedia que cuenta con Juan Manuel Artaza, Santiago Caamaño, Marco Gianoli, Imanol Rodríguez y Tomi Munaretto. Cinco actores muy distintos, que vienen de propuestas muy diferentes, pero que logran conectarse de manera inmediata con la historia.

Artaza demuestra una vez más que no está en los escenarios por ser el hijo de Nito. Aunque claro está, habrá heredado el talento. Juan Manuel hace un trabajo magnífico. Nunca sale de personaje, personificó algo totalmente distinto a lo que hacía Paya en las temporadas anteriores, y el público se lo agradece. Lo mismo pasa con Imanol, hijo de Miguel Ángel Rodríguez, quién le dio vida nuevamente al personaje que encaró Barassi. Fiel a su estilo, logró llevar “al gordo” a lo más alto. Conserva parte del humor clásico de los argentinos, y eso también es festejado por los espectadores.

Marco tiene quizá el personaje más rico de “Chicos Católicos”. No para de jugar ni de disfrutar ni un segundo, y es impresionante el trabajo que hizo para “resucitar” a Álvaro. Talentoso y sin restricciones, se lleva grandes ovaciones durante el espectáculo. Lo mismo sucede con Caamaño, que viene de hacer otra gran comedia como “Tres”, y en este caso se pone en la piel de Sebastián. Tiene los gags ideales para construir ese personaje. Con la simpatía que lo caracteriza, Santi juega durante toda la función como un niño, y tiene una fuerte pisada en el escenario.

Tomi es el famoso “empleado”. Con una carisma arrollador le dio una vuelta de tuerca al personaje “diferente” del espectáculo. Actúa con toda la cara, y gesticula incluso cuando no está hablando, sin salirse nunca de su rol. Al igual que sus cuatro compañeros, tiene grandes momentos para hacer reír y disfrutar arriba del escenario. “Chicos Católicos” es un éxito, y seguramente lo seguirá siendo, porque tiene todo para merecerlo: Un grupo de cinco amigos talentosos, tirando todos para el mismo lado. 

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