“Cruising, tercera generación” en el Teatro Porteño

Luego de dos temporadas de éxito, “Cruising, tercera generación” regresa al Teatro Porteño con una comedia totalmente renovada. No sólo desde la estética, la gráfica y el elenco, sino también desde lo que se quiere contar. Con once artistas en escena, el humor se adueña del escenario, y el público lo agradece.

Varias historias de amor y desamor gay, hacen que cada personaje sea distinto al otro. El genial Julián Arenas (autor, director y actor), sigue protagonizando el espectáculo interpretando al genial Pedro, que se hace imposible pensar esta historia sin su actuación.Esta vez acompañado por Rolando Tabares (otro actor que lleva las tres temporadas en cartel)que se pone en la piel de Lean. El dúo no para un segundo arriba del escenario y casi en todos sus diálogos rematan con un genial chiste. Uno tras otro en todo momento, llevan a la comedia a lo más alto.

Conrado Moresi lleva adelante la obra, y es el guía que cuenta, narra y adelanta lo que viene. Un genial personaje muy difícil de interpretar, pero genialmente logrado, con una estética única. Matías Rodríguez personifica a quién llega a conquistar el corazón de Pedro. Sus escenas le dan ternura y sensualidad a la trama, y su actuación es excelente. Durante “Cruising“, hay varias escenas llamadas “círculos”, en donde los espectadores son testigos de lo que va sucediendo. El personaje de Sebastián Coronel es uno de los actores que más está en escena, y es una suerte de comodín para todos círculos. Junto al personaje de Conrado, se da el lujo de imitar, hacer distintas personificaciones y sobre todo jugar arriba del escenario del Teatro Porteño, y eso el público lo agradece.

En el caso de Agustín Magarola Godoy, es el elegido por el personaje de Lean para iniciar una relación. Inocente y canchero, sirve para distender en el círculo que debe protagonizar, y está muy bien actuado. Joaquín Vázquez (el cover de Franco Reñones), interpreta uno de los momentos más divertidos y por ende mejor actuados de la comedia. Junto a su compañero de círculo, Jon Agostinelli, otro gran actor, contarán que unirá a un plomero y a un joven común y corriente que vive en el barrio de Palermo. El ida y vuelta entre ellos es desopilante y la platea lo agradece. Otra de las escenas está encabezada por Bruno Alarcón y Nahuel Cuesta, y tienen la difícil tarea de romper el hielo luego de la presentación de la trama. Ambos roles tienen la fuerza que hay que tener para llevar adelante esos personajes, y actúan con suma normalidad.

Una experiencia distinta del teatro, en donde once actores dejan todo en el escenario, y encima tenes más de una hora de risas garantizadas.

Se presentan los sábados a las 22 en el Teatro Porteño (Corrientes 1630). 

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