El Paris Saint-Germain Femenino atraviesa un momento difícil. Tras empatar con el Paris FC, el club ha sido severamente sancionado por la Federación Francesa de Fútbol (FFF) tras una disputa administrativa relacionada con Florianne Jourde (21 años), delantera fichada este verano. El problema: la ausencia inicial de un certificado de transferencia internacional, según L’Équipe .
“Se debería haber adjuntado a su licencia un certificado de transferencia internacional”.
Se debería haber adjuntado a su licencia un certificado de transferencia internacional debido a su participación en varios partidos con el equipo amateur AS Laval (Canadá) en la temporada 2022-2023. Esto no se hizo en su momento, pero ya se ha corregido.
Según nuestra información, la Federación Francesa de Fútbol (FFF) también sancionó al PSG con penalizaciones por incomparecencia ante el Estrasburgo (1-0, 19 de octubre) y el Le Havre (2-0, 1 de noviembre), partidos en los que también participó el delantero de 21 años.
El club: “La jugadora estaba plenamente inscrita y contaba con licencia válida para los tres partidos que disputó”.
El club ha tomado nota de la sanción impuesta por la Federación Francesa de Fútbol a su equipo femenino por el simple hecho de no solicitar un Certificado de Transferencia Internacional (CTI) como parte del proceso de licencia para Florianne Jourde. El club impugna la naturaleza completamente desproporcionada de esta sanción.
El equipo está siendo severamente sancionado en el campo por un simple problema administrativo que la FIFA ha resuelto fácilmente: es una clara injusticia. (…) La Federación Francesa de Fútbol (FFF) sanciona ahora una situación administrativa que ella misma había validado al otorgarle a Florianne Jourde una licencia válida. La jugadora estaba inscrita en su totalidad y tenía una licencia válida para los tres partidos que disputó.
Todo se desmorona en el Paris Saint-Germain Femenino, y la sensación de colapso es total. En el campo, el equipo se tambalea, encadena malas actuaciones y lucha por destacar en la Champions League, sin una sola victoria tras seis partidos. Mentalmente, el grupo parece frágil, falto de impulso y confianza.
Administrativamente, el golpe es brutal: tres partidos perdidos por un error de procedimiento, símbolo de un club que pierde el control tanto dentro como fuera del campo. La impresión general es la de un proyecto que se ha desmoronado a todos los niveles, desde el vestuario hasta la directiva.
Cuando los resultados flaquean, la confianza se erosiona y las decisiones federales solo agravan la situación, la temporada puede descontrolarse rápidamente. El PSG Femenino presenta ahora la imagen de un gigante desorientado, incapaz de detener una espiral negativa que amenaza sus ambiciones más básicas.