Las orcas del Golfo de California han aprendido a cazar tiburones blancos y a arrancarles el hígado.

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Las orcas en aguas del norte de México han estado en el punto de mira esta semana después de que científicos documentaran ataques a crías de tiburón blanco, devorando sus hígados ricos en energía, un fenómeno que anteriormente se creía limitado a Sudáfrica.

“En México, las orcas derriban tiburones blancos”, rezaba un titular del New York Times.

“Las orcas en México han aprendido a atacar a los tiburones blancos jóvenes: los ponen boca abajo y se comen sus hígados”, anunciaba la revista Smithsonian.

Las imágenes de vídeo captadas por el biólogo marino Erick Higuera han revelado cómo las orcas, también conocidas como ballenas asesinas, del grupo Moctezuma coordinan sus ataques contra los tiburones blancos juveniles, volteándolos para inducirles inmovilidad tónica (un estado natural de parálisis) y luego abriéndolos para extraerles el hígado.

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“Vi [en el video] que el tiburón tenía el hígado colgando a un lado, ya desprendido. Y unos minutos después, salió con el hígado en la boca”, recordó Higuera.

Las cacerías documentadas, publicadas el domingo 2 de noviembre en la revista Frontiers in Marine Science, ocurrieron en 2020 y 2022 cerca de La Paz, la capital de Baja California Sur.

“¡Imposible! Es un gran tiburón blanco. ¿De dónde es? ¿De Sudáfrica? No, amigo mío, está aquí en La Paz”, relató Higuera, describiendo el momento en que confirmó la especie en video.

Las orcas poseen técnicas de caza especializadas que varían según la región y la presa, como saltar cinco metros en el aire para atacar a los delfines nariz de botella.

Pero la caza de tiburones blancos jóvenes pone de manifiesto una adaptación nueva para la ciencia.

Según Scientific American, en las aguas de Sudáfrica, las orcas cazan principalmente ejemplares adultos, tanto para obtener una mayor cantidad de alimento como para eliminar la competencia por las mismas presas.

“Sugerimos que los tiburones blancos juveniles pueden ser, si no lo son ya, una presa estacional específica para estas orcas”, explicó Higuera.

Los investigadores dijeron que sospechan que el cambio climático y el calentamiento de las aguas, potencialmente vinculados a El Niño, pueden estar trayendo más tiburones blancos juveniles al Golfo de California, también conocido como Mar de Cortés, lo que le da a la manada de Moctezuma más oportunidades de cazarlos.

“De hecho, hemos observado una mayor presencia de tiburones blancos en el Golfo de California en los últimos 10 años”, afirmó Francesca Pancaldi, coautora del estudio.

La atención que prestan las orcas a los hígados de los tiburones —que constituyen una cuarta parte del cuerpo de un tiburón y proporcionan altas concentraciones de vitaminas A y D, así como sustancias tóxicas (razón por la cual los humanos no los comen)— demuestra la inteligencia y la eficiencia alimentaria de estos animales.

“Es lo único que realmente justifica su tiempo”, declaró al New York Times Taylor Chapple, ecóloga marina de la Universidad Estatal de Oregón que no participó en la investigación. “Es como si buscaran la hamburguesa con queso rodeada de apio”.

Si bien la depredación de las orcas sobre los tiburones blancos ha alterado los ecosistemas en las aguas de Sudáfrica lo que ha provocado que los tiburones abandonen sus lugares de agregación tradicionales—, los científicos mexicanos afirman que el monitoreo continuo es esencial a medida que cambia la dinámica marina del Golfo.

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