El Gigante de Arroyito fue escenario de un partido intenso pero sin goles entre Rosario Central y San Lorenzo, en un duelo que dejó sensaciones encontradas para ambos equipos. El encuentro, correspondiente a la Liga Profesional Argentina, terminó 0-0 pese a los intentos, la fricción en mitad de cancha y un gol anulado que pudo haber cambiado la historia.
Desde el comienzo, el partido se jugó con un ritmo acelerado. Rosario Central intentó imponer condiciones a través de la posesión y el empuje de su mediocampo, mientras que San Lorenzo optó por un planteo más cauteloso, esperando el error rival para salir de contra. Sin embargo, ninguno logró romper la primera línea defensiva del adversario con claridad.
La jugada más polémica del encuentro llegó en el minuto 79, cuando E. Giménez envió la pelota al fondo de la red para Rosario Central. El estadio explotó en festejo, pero segundos después el árbitro recibió la revisión del VAR y decidió anular la acción por una posición adelantada durante la construcción de la jugada. La decisión generó reclamos y malestar, aunque finalmente se mantuvo el 0-0.
El tramo final del partido estuvo marcado por la tensión. Ambos equipos comenzaron a presionar más, pero el encuentro se volvió trabado, con varias infracciones y reclamos fuertes. M. Reali y E. Coronel vieron la tarjeta amarilla en el tiempo adicional, reflejando la calentura y la disputa fuerte por cada pelota.
San Lorenzo se mostró sólido en defensa, pero volvió a sufrir la falta de generación en ataque, un problema que ha sido constante durante el torneo. Por su parte, Rosario Central tuvo más iniciativa, aunque no encontró la precisión necesaria en el último pase para quebrar el marcador.
A nivel general, el empate sirve poco en lo numérico para ambos, pero deja algunas certezas: Central sigue mostrando intensidad y energía cuando juega en casa, mientras que San Lorenzo mantiene un orden defensivo que lo sostiene en partidos difíciles. Sin embargo, los dos deberán trabajar más si quieren estar en la pelea por los puestos altos.
El Gigante se quedó sin grito final, pero el partido dejó la sensación de que pequeños detalles fueron los que marcaron la diferencia entre el empate y la victoria.
