La Comisión Europea señaló ayer al Gobierno español como uno de los dos países de la Unión Europea (junto con Bélgica) que no ha enviado un plan presupuestario a Bruselas (de hecho, España lleva sin presupuestos desde 2023, desde la legislatura anterior) y advirtió de una «situación crítica» con el 25,8% de la población en riesgo de pobreza. Al mismo tiempo, advierte a España del riesgo de incumplir la senda fiscal acordada con la UE debido al excesivo gasto público.
Bruselas advierte, por ejemplo, de que un tercio de los niños españoles están en riesgo de pobreza, superando así el umbral que llevó a Pedro Sánchez a crear en 2018 el Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil. Ese cargo ha desaparecido ahora dados los nulos resultados obtenidos en este frente.
Estas cifras contrastan con un escenario en el que Hacienda prevé batir récords de ingresos, superando los 350.000 millones en 2026, y en el que la Seguridad Social -con un déficit anual superior a los 50.000 millones- suma por primera vez casi 21,8 millones de afiliados.
Una extraña combinación de crecimiento del PIB —impulsado por la inmigración (medio millón de personas al año) y el gasto público— y el estancamiento de la renta per cápita . Según datos de Eurostat, España es el país donde el índice de renta per cápita real ha crecido menos desde 2004. Y la renta media actual no supera el 91 % de la media europea .
