El gobierno italiano se enfrenta a un enfrentamiento de alto riesgo con Bruselas por la fusión bancaria.

El miércoles, el Eurogrupo —la reunión de ministros de finanzas de los países de la zona euro— debatirá si el uso por parte del gobierno italiano de poderes discrecionales o «dorados» para bloquear la adquisición de un competidor por parte de UniCredit estuvo justificado.

El poder dorado de Italia es un filtro de seguridad nacional para las transacciones en activos estratégicos como defensa o energía, y funciona como un veto. El gobierno está autorizado a intervenir directamente en el mercado y bloquear acuerdos que considere perjudiciales para el país.

El ministro de Economía de Italia, Giancarlo Giorgetti, defenderá la posición de Roma.

Al día siguiente se reunirá el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros (Ecofin) y Giorgetti también podría mantener conversaciones con la comisaria europea de Mercados Financieros, Maria Luís Albuquerque.

El gobierno pretende evitar, o al menos retrasar, los procedimientos de infracción contra Italia y demostrar que su intervención en el caso fue legítima.

El lunes, el Grupo UniCredit presentó un recurso ante el Consejo de Estado —el tribunal administrativo supremo de Italia y principal asesor jurídico del gobierno— contra una sentencia de julio del Tribunal Administrativo Regional (TAR) de Lazio, que confirmó dos de las cuatro restricciones impuestas por el gobierno: la exigencia de cesar todas las actividades en Rusia antes de enero de 2026 y la de mantener las inversiones italianas en Anima Holding.

Se dice que el uso del poder monetario por parte del gobierno disuadió a los accionistas de UniCredit de apoyar la adquisición de su rival.

Si la fusión se hubiera llevado a cabo, UniCredit se habría convertido en el banco más grande de Italia por capitalización de mercado.

La postura de la Comisión Europea
El 14 de julio, la Comisión Europea declaró que las acciones del gobierno italiano infringían el Reglamento de Fusiones de la UE, las Directivas sobre Movimientos de Capitales, las competencias de supervisión prudencial del BCE y otras directivas de servicios financieros.

Antes de emitir un dictamen formal, Bruselas dio a Italia un mes para responder. El plazo para dicho dictamen, inicialmente fijado para octubre, se prorrogó posteriormente al 13 de noviembre, si bien podría volver a prorrogarse.

Hasta el momento, el gobierno italiano ha mantenido su postura, afirmando su derecho soberano a proteger los intereses nacionales estratégicos amparados por sus poderes especiales, que incluyen la banca y el ahorro.

La defensa italiana argumenta además que el 23 de julio UniCredit retiró su oferta pública de canje (OPC) por Banco BPM. Roma afirma que esto elimina la competencia de la UE para actuar, ya que Bruselas carece de jurisdicción sobre la legislación nacional salvo en casos específicos.

También existen varias sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea a favor de esta postura.

Deja un comentario