Los lobos tenían que pisar con mucho cuidado esta ventana.
Necesitaban empezar a prepararse para la próxima temporada, pero si vendían demasiados títulos parecería que se estaban rindiendo demasiado pronto.
Con el descenso cada vez más cerca, no podían dejar hasta el verano para renovar la plantilla, pero han encontrado el tono adecuado en la difícil ventana invernal.
Las incorporaciones de Adam Armstrong del Southampton y de Angel Gomes del Marsella aportan caras y voces nuevas al equipo.
El fichaje de Gomes es especialmente positivo.
Hace poco menos de 18 meses, hizo su debut con Inglaterra bajo el mando de Lee Carsley contra la República de Irlanda y su préstamo desde el Marsella ve al mediocampista regresar al Reino Unido por primera vez desde que dejó el Manchester United en 2020.
Armstrong tiene pedigrí de campeonato, incluso si su récord en la máxima categoría no es nada prolífico, mientras los Wolves reconstruyen la línea delantera después del traspaso de Jorgen Strand Larsen a Crystal Palace por 48 millones de libras.
Strand Larsen es una salida muy sonada. João Gomes y André mostraron interés en enero, aunque Gomes se mostró dispuesto a quedarse hasta el final de la temporada y evaluar su futuro, siendo el Nápoles el principal candidato actual para el internacional brasileño.
Marshall Munetsi y Fer López se han ido cedidos: el tiempo de Munetsi en el club parece haber terminado mientras los Wolves intentan mantener alto su valor, mientras que López regresará en el verano.
Rob Edwards necesitaba fichar jugadores dispuestos a dar el salto al Championship y ayudar a los Wolves a regresar a la Premier League. Ya se han dado los primeros pasos.
