A Vozinha, el portero caboverdiano de 40 años, le bastaron 90 minutos para convertirse en una sensación mundial con más seguidores en Instagram que la leyenda de la NFL Tom Brady.
La impresionante actuación de Vozinha contra España en la fase de grupos del Mundial derivó en un empate 0-0, una gran sorpresa ante uno de los favoritos del torneo. Esto provocó que los 50.000 seguidores de Vozinha en Instagram se dispararan a 17,4 millones, superando a atletas como Brady (15,5 millones).
Las estrellas del Mundial, como Vozinha, pueden aprovechar su nueva fama en las redes sociales para generar lucrativas oportunidades financieras.
Pero el experto en medios Mike Serazio afirmó que esas perspectivas pueden ser efímeras. «Es viral: sube muy rápido y baja con la misma rapidez», dijo.
Brooke Duffy, experta en medios digitales y redes sociales de la Universidad de Cornell, afirmó que los influencers con millones de seguidores pueden exigir pagos que superan las seis cifras.
Una presencia destacada en las redes sociales puede dar lugar a colaboraciones con marcas y a que los anunciantes paguen por publicaciones individuales.
«Los seguidores son una forma de moneda que importa ahora… cuantos más seguidores, mayor suele ser el ingreso», dijo.
Las redes sociales ofrecen un camino diferente hacia el estrellato.
BOB FRID/EPA/ShutterstockTim Payne, defensa de la selección neozelandesa, fue calificado como el jugador menos conocido del Mundial por un influencer argentino antes del torneo. Valen Scarsini, conocido como ‘elscarso’ en internet, compartió un video pidiendo a sus cientos de miles de seguidores que ayudaran a impulsar la popularidad de Payne.
Payne aprovechó la oportunidad, publicando más contenido e interactuando con el influencer. En pocos días, su número de seguidores en Instagram aumentó de unos 5000 a casi seis millones. Según señaló, tiene más seguidores que la población de su país de origen (Nueva Zelanda tiene una población de poco más de 5,3 millones).
A diferencia del caso del caboverdiano Vozinha, la repentina fama de Payne no provino de sus esfuerzos durante un partido.
Es un fenómeno que está cobrando cada vez más importancia en el mundo del deporte, afirmó Mike Serazio, profesor del Boston College que ha investigado la intersección entre los medios de comunicación y el deporte.
«En los últimos cinco a diez años, hemos visto el auge de atletas estrella que solo generan expectación y tienen muchísimos seguidores en las redes sociales», dijo Serazio. «Su fama no se corresponde con su talento deportivo».
Serazio afirmó que cualquiera que llegue a formar parte de la selección nacional de su país tiene un gran talento. Pero en épocas anteriores, los atletas tenían que estar entre los mejores para conseguir un anuncio de televisión o aparecer en una caja de cereales.
«Ya no se necesita a los medios de comunicación masivos como antes, y los atletas lo entienden», afirmó. «Los atletas han estado utilizando las redes sociales de forma ambiciosa para conseguir seguidores, cerrar acuerdos con marcas, ganar dinero y sacar provecho de su popularidad».
¿Durará la fama después del Mundial?
Serazio cree que los vídeos virales son la tendencia hacia la que se dirige la audiencia deportiva.
«Tu desempeño a lo largo de todo el partido no importa tanto como tener un momento memorable que tenga buena acogida y que repercuta en el ámbito viral de las redes sociales», dijo Serazio.
«El momento viral tiene mayor relevancia», afirmó. «Es lo que importa más que el juego en sí».
La pregunta, sin embargo, es si un atleta que participa en un Mundial y que de repente cuenta con millones de nuevos seguidores puede convertir eso en una carrera más allá de las líneas blancas del terreno de juego.
«Ahí hay una oportunidad para captar la atención», dijo Sezario. «Nadie sabía quién era el portero de Cabo Verde… y no creo que lo sepan después de que termine el Mundial».
«Messi, Ronaldo, Neymar, Mbappé, después de retirarse, seguirán siendo capaces de cerrar acuerdos», afirmó. Sezario señaló que hay menos ejemplos de «atletas que, tras un momento estelar, logran sacar provecho de ello después de su carrera».
Un ejemplo de cómo aprovechar con éxito la audiencia en redes sociales es Ilona Maher, la jugadora de rugby estadounidense cuya popularidad se disparó durante los Juegos Olímpicos de París 2024. Maher tiene su propio podcast, es embajadora de marca, ha posado para Sports Illustrated y quedó finalista en el programa de televisión Dancing with the Stars. Además, ganó el premio a la Mejor Atleta Revelación en los Premios ESPY 2025.
Duffy afirmó que existen oportunidades profesionales a largo plazo para las nuevas estrellas de las redes sociales, pero que es difícil calcular con exactitud cuánto dinero se puede ganar.
Según Duffy, el precio que se paga por las publicaciones patrocinadas en redes sociales no está tan estandarizado como las tarifas de los medios tradicionales, como los anuncios de televisión. «Existen muy pocas garantías sobre lo que se considera un ingreso razonable», añadió.
«Se trata de personas cuyas carreras profesionales han estado ligadas hasta ahora al fútbol. Por lo tanto, resulta curioso pensar en cómo se desenvuelven en la variabilidad de un ecosistema un tanto opaco como el de la economía de los medios digitales.»
La popularidad de estas estrellas virales del Mundial está en su punto álgido. Su futuro dependerá, en gran medida, de su capacidad para mantener el interés de nuevos seguidores una vez finalizado el torneo.