El despido repentino de Scott Mills supone otro quebradero de cabeza para la BBC.

Las acusaciones contra Scott Mills han vuelto a poner a la BBC en primera plana, pero por las razones equivocadas. Como presentador del programa matinal de BBC Radio 2, es una de las figuras más destacadas de la cadena.

Su repentina dimisión, en medio de acusaciones sobre su conducta, supone otra crisis más para la BBC, la última para el actual director general, Tim Davie, que dejará la corporación a finales de esta semana. Quizás haya cierta ironía en ello.

Debemos dejar claro que desconocemos los detalles de las acusaciones contra Scott Mills. Él es el presentador del programa matutino más importante del país.

Se ha revelado que la Policía Metropolitana lo investigó en 2016 por acusaciones de delitos sexuales contra un adolescente, pero que la Fiscalía consideró que no había pruebas suficientes para presentar cargos. No está claro qué papel, si es que tuvo alguno, desempeñó la investigación policial en su despido.

Otros escándalos han sido de índole criminal. El presentador de News at Ten, Huw Edwards, desprestigió gravemente a la BBC con sus acciones.

Edwards fue declarado culpable de producir imágenes indecentes de niños.

Por otra parte, el DJ de Radio 1, Tim Westwood, fue acusado de cuatro cargos de violación y nueve de agresión sexual, y será juzgado el próximo año. Él niega los cargos.

Para Scott Mills, independientemente de las acusaciones en su contra, todo apunta al final de una brillante carrera que lo llevó de ser una joven estrella de la radio local a convertirse en la voz de las listas de éxitos de Radio 1 y el rey de las insinuaciones.