Sir Keir Starmer está preparando una legislación que permita al Reino Unido adoptar nuevas leyes de la UE sin que el Parlamento tenga que celebrar una votación completa cada vez.
El objetivo de esta medida es facilitar que el Reino Unido se adapte de forma «dinámica» a las futuras normas necesarias para lograr nuevos acuerdos en áreas como los estándares alimentarios.
El gobierno afirma que los diputados y los lores conservarán «un papel» en el escrutinio de las nuevas normas adoptadas en virtud del plan.
Pero estos planes han provocado una fuerte oposición por parte de los conservadores y de Reform UK.
La nueva legislación, prevista para finales de este año, ofrecería a los ministros un procedimiento acelerado para presentar proyectos de ley que se ajusten a las futuras normas europeas diseñadas para garantizar un mercado único en el comercio de bienes y servicios.
Las nuevas competencias se aplicarían a los acuerdos que están planeando con la UE en materia de normas alimentarias, fijación de precios del carbono para la industria y comercio de electricidad.
Las nuevas normas se introducirían como legislación «secundaria», que recibe menos escrutinio y otorga a los parlamentarios un papel más limitado en su aprobación.
Esto recuerda al proceso que se siguió antes del Brexit, cuando el gobierno aprobaba cientos de leyes de este tipo cada año para cumplir con las obligaciones legales de la UE.