Burkina Faso rechaza el informe que afirma que más de 1.800 civiles han muerto desde que la junta militar tomó el poder.

Burkina Faso ha rechazado un informe que afirmaba que más de 1.800 civiles han muerto en actos que constituyen «crímenes de lesa humanidad» en los tres años transcurridos desde que Ibrahim Traoré tomó el poder.

El gobierno calificó el domingo de «falso» el informe de Human Rights Watch (HRW), desestimando sus conclusiones como «conjeturas y graves afirmaciones infundadas».

El informe tiene «un único propósito… demonizar» a las tropas del país, que siempre han luchado con «profesionalismo», añade el comunicado.

El gobierno ha desestimado las acusaciones previas de que sus fuerzas armadas hayan matado a civiles. La semana pasada, Human Rights Watch atribuyó la mayoría de los asesinatos —1255— al ejército y a las milicias aliadas.

El grupo de derechos humanos atribuyó el resto de las muertes a militantes islamistas.

Según el informe, entre enero de 2023 y agosto de 2025 murieron alrededor de 1.837 civiles en 57 incidentes, entre ellos decenas de niños.

Human Rights Watch determinó que el presidente Traoré y seis altos mandos militares «podrían ser responsables, en virtud de su responsabilidad de mando, por graves abusos y deberían ser investigados». Asimismo, señaló que cinco líderes yihadistas podrían ser culpables.

Una de las razones que esgrimieron los militares para tomar el poder fue combatir a los grupos yihadistas vinculados a Al Qaeda, que llevan más de una década librando una insurgencia en Burkina Faso y los países vecinos, y que controlan grandes zonas del país.