El Rayo Vallecano, equipo de La Liga, tiene prohibido jugar en su estadio de forma indefinida a menos de tres semanas del inicio de la nueva temporada debido al riesgo de que sus aficionados contraigan la legionelosis.
El Rayo alquila el Estadio de Vallecas al gobierno regional de Madrid, pero su licencia para albergar partidos ha sido suspendida después de que una auditoría pusiera de manifiesto graves problemas de salud y seguridad.
Un informe del gobierno regional citó el riesgo de brotes de legionelosis o incendios debido a la acumulación de basura y escombros dentro del estadio, así como a fallas eléctricas.
Hasta la fecha no se ha confirmado ninguna sede alternativa para los partidos en casa.
La legionelosis es una infección pulmonar grave causada por la inhalación de gotitas de agua que contienen bacterias.
Las fotografías publicadas por el gobierno regional y verificadas por Reuters muestran bolsas de basura y otros escombros amontonados en la explanada y la cantina del estadio.
Mariano de Paco, consejero de Deportes, Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid, declaró el martes a la prensa que el club no había cumplido con las peticiones de realizar el mantenimiento necesario y aportar pruebas de la calidad del agua.
«Hemos intentado reconducir la situación, pero hemos llegado a un punto sin retorno: la falta de mantenimiento ha sido certificada», afirmó.
«El club no cumplía con la normativa, por lo que las autoridades tuvieron que tomar medidas. Lo sucedido es intolerable.»
De Paco confirmó que las obras urgentes en el estadio comenzarán de inmediato y podrían tardar entre dos y seis meses en completarse.
Añadió que no ha podido contactar con el presidente del Rayo, Raúl Martín Presa, quien ha sido criticado durante mucho tiempo por los aficionados y jugadores del club por el mal estado de las instalaciones y la falta de modernización del club.
La temporada pasada, la federación española de fútbol publicó una carta escrita por los jugadores del Rayo en la que describían el terreno de juego de Vallecas como «imposible de jugar» y señalaban la falta de agua caliente en las duchas y la limpieza inadecuada.
Comenzaron la temporada pasada sin poder utilizar su propio campo de entrenamiento debido al moho, pero lograron llegar a la final de la UEFA Conference League, que perdieron 1-0 contra el Crystal Palace.
Los aficionados suelen tener que hacer cola durante horas para comprar entradas para los partidos en la pequeña taquilla del estadio, ya que el Rayo es el único club español de primera división que no tiene página web de venta de entradas.
El mes pasado, el gobierno regional propuso un plan de renovación del estadio de dos años que incluiría una nueva tribuna para aumentar la capacidad a 18.500 espectadores.
En febrero, el Rayo se vio obligado a jugar un partido como local contra el Atlético de Madrid en el campo del Leganés, su vecino madrileño, debido al mal estado del terreno de juego en Vallecas.
El Rayo lanzó la semana pasada su campaña de renovación de abonos con un aumento de precio medio del 15% para adultos.
Una cláusula en las condiciones de renovación parece prever el cierre del estadio, ya que establece que, en caso de que no se puedan disputar partidos en Vallecas, los abonados recibirán asientos «en la ubicación más similar posible» en la sede alternativa elegida.
El primer partido en casa del Rayo en lo que va de temporada es contra el Alavés y está programado para el jueves 20 de agosto.
